Descubre los distintos tipos de relleno nórdico, sus ventajas, cuidados y cómo escoger el más adecuado para ti.
Buscar en blog
Categorías de blogs
Entradas de blog populares
Entradas de blog destacadas
Galería de fotos
No hay imágenes destacadas
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y si vives en un lugar donde el frío aprieta durante buena parte del año, tener un buen relleno nórdico puede marcar la diferencia entre una noche de vueltas y una de auténtico descanso. Pero claro, llega el momento de elegir y saber qué tipos de relleno nórdico existen, y ahí empieza el dilema. Descubre cuál elegir y quédate con algún que otro consejo práctico para que duermas como un rey o una reina.
Los rellenos nórdicos sintéticos son los más populares por una razón sencilla: combinan comodidad, ligereza y facilidad de mantenimiento. Están fabricados con fibras artificiales que imitan la suavidad y el abrigo de las plumas, pero sin usar materiales de origen animal.
Son ideales si tienes alergias, ya que las fibras sintéticas suelen ser hipoalergénicas y resisten mejor los ácaros. Además, se pueden lavar en lavadora sin preocuparte demasiado por estropearlos, lo que los hace perfectos para el día a día o para hogares con niños o mascotas.
Sin ninguna duda, el mejor relleno nórdico sintético que podemos recomendar es el polyfiber.
El clásico entre los clásicos. Los rellenos nórdicos de pluma plumón son los favoritos de quienes buscan una sensación de abrigo natural y lujo absoluto. Están hechos con plumas o plumón de pato o ganso, y su principal ventaja es la capacidad de retener el calor sin añadir peso.
El plumón es más ligero y esponjoso que la pluma, por eso los nórdicos de plumón suelen ser más cálidos y confortables. Además, regulan la temperatura de forma natural: te mantienen cálido en invierno y fresco en primavera.
La durabilidad también es un punto a favor. Con los cuidados adecuados, un nórdico de plumas puede durar más de diez años. Eso sí, requiere algo más de mimo que uno sintético.
Si eres de los que disfruta de una cama mullida, ligera y con ese toque de hotel de cinco estrellas, el relleno de plumas es para ti.

Si quieres saber cómo lavar un nórdico de plumas sin estropearlo debes seguir los siguientes pasos. Lo primero es revisar la etiqueta del fabricante, si indica que se puede lavar a máquina, usa un programa suave con agua fría o templada y un detergente específico para prendas delicadas.
Un truco infalible es meter un par de pelotas de tenis limpias en el tambor junto al nórdico. Ayudarán a que las plumas no se apelmacen y se repartan uniformemente durante el lavado y el secado.
Ya solo falta secarlo al aire libre o en secadora a baja temperatura, y agitarlo de vez en cuando para que recupere su volumen. Nunca lo guardes hasta que esté completamente seco, o podrías acabar con un relleno apelmazado y con mal olor.
Y si eres de los que no saben si van a pasar frío o calor por las noches, el relleno nórdico dúo puede ser tu salvación. Este tipo de nórdico está formado por dos piezas independientes (normalmente de diferente grosor o gramaje) que se pueden usar juntas o por separado, según la estación del año. Con esto se consiguen 3 combinaciones, una capa fina con una de las partes, una media con la otra parte, o en su defecto, una capa gruesa juntando ambas.
Durante el invierno puedes unir ambas capas, gracias a corchetes o botones que las mantienen perfectamente alineadas para conseguir un nivel máximo de abrigo. En cambio, cuando llega el entretiempo o las noches más suaves, basta con usar solo una de las partes.
Es como tener dos nórdicos en uno, adaptable a cualquier época del año y perfecto para personas frioleras o para casas donde las temperaturas varían mucho.
En definitiva, el nórdico dúo es la opción más práctica si te gusta ajustar el nivel de abrigo a cada estación y no quieres tener varios rellenos guardados en el armario.
Ahora que ya conoces las características de los tipos de relleno nórdico que puedes usar, es importante que sepas cómo poner un nórdico de manera fácil y cómoda. El método más popular (y rápido) es el llamado “burrito” o “rollo de sushi”:
1.Extiende la funda del revés sobre la cama.
2.Coloca el relleno nórdico encima, alineando las esquinas.
3.Enrolla ambos desde el extremo opuesto a la apertura.
4.Cuando llegues al final, mete las esquinas del rollo dentro de la funda.
5.Desenrolla y… ¡magia! El nórdico quedará perfectamente colocado.
Una vez puesto, sacude bien para repartir el relleno y asegúrate de que las esquinas están en su sitio. Debe quedar uniforme, sin bultos, y cubrir la cama con un ligero margen por los lados para un acabado perfecto.
En el caso de nuestras fundas nórdicas, la tarea de cambiar el relleno es mucho más sencilla ya que llevan unas aperturas a los lados (pasamanos), una característica de las fundas de hoteleras.
Aunque muchas veces usamos ambos términos como sinónimos, hay diferencia entre un nórdico y edredón.
A rasgos generales, el relleno nórdico es una pieza suelta que se introduce dentro de una funda nórdica, igual que una almohada en su funda. Esto permite lavarla fácilmente y cambiar su diseño cuando quieras, sin tener que lavar todo el relleno cada vez.
El edredón, en cambio, es una pieza cerrada, normalmente decorativa, que no lleva funda. Es más práctica si no te gusta complicarte, pero menos versátil a la hora de mantenerla limpia o cambiar el estilo de tu habitación.
En pocas palabras: el nórdico es funcional y adaptable; el edredón, más sencillo, pero menos flexible.
Elegir el relleno nórdico adecuado depende de tus preferencias y estilo de vida. Si buscas practicidad, el polyfiber es tu mejor aliado. Si prefieres el confort natural y no te importa dedicarle un poco más de cuidado, el nórdico de plumas te conquistará.
Sea cual sea tu elección, un buen nórdico transformará tus noches frías en momentos de auténtico descanso.
Deja un comentario
Inicia sesión para publicar comentarios